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SOBRE ARCANO XIII

En los tiempos que corren la incertidumbre ante la velocidad del cambio y la manera en que éste anuncia otras realidades son temas que obligan a pensar en el presente. La serie fotográfica de Polo Farrera; Arcano XIII, una carta fundamental del tarot de Marsella, traduce al plano visual los motivos de ansiedad y preocupación que embargan a los seres humanos sensibles.

 

A primera vista la construcción fotográfica es una reinterpretación de la carta del tarot, trabajada a detalle con objetos, vestuario y actores que escenifican dentro de un mundo natural nublado un tránsito abrupto, caracterizado por la violencia, el papel manipulador de las ideologías y las plataformas de comunicación. Parecería que la muerte, representada por una figura femenina, es el elemento que domina la experiencia estética de las imágenes.  No obstante,  en un acercamiento más detallado es posible observar como el presente obedece a un principio básico de la existencia: el cambio constante. El ser humano es por naturaleza un nómada indigente que intenta satisfacer su necesidad de estabilidad. Sin embargo, la dinámica del mundo, la naturaleza y la economía demuestran cómo la máxima ley universal es la transformación.

 

En el acto de cegar la vida hay también una manera de preparar el terreno para un nuevo proceso. Es en ese sentido innovador que la lectura de las imágenes propuestas por el autor ofrecen una mezcla sentimientos con conocimientos y juicios críticos sobre la ética del poder, la desaparición de la justicia o el fin de la historia. Simbiosis, por ejemplo,  retrata las diversas caras de la exterminación que marcan el camino hacia la mutación de la vida debido a factores tales como la contaminación, el sacrificio de los animales o el peso incesante del tiempo sobre el género humano.

 

El contenido de las imágenes de la serie Arcano XIII es una mezcla de filosofía, literatura, y pensamiento contemporáneo. La imagen 1984 constituye una referencia que ha marcado a la era de la información y los efectos de esas tecnologías sobre el control de las vidas de miles de millones de usuarios de las redes digitales. Asimismo, hace una referencia al conocimiento libresco y su contribución al cambio positivo de la humanidad.

 

En contraparte La Derrota hace un parangón con los avances de la ciencia médica, cuyos asombrosos resultados en el estudio del dolor y la enfermedad demuestra ese doble papel que implica la idea del avance científico. La imagen plantea la pregunta sobre el sentido de la supervivencia en un mundo devastado por el cambio climático.

 

Artísticamente el trabajo fotográfico de Polo Farrera posee una madurez y una intencionalidad poco común en la generación emergente de artistas milenaristas. La reinterpretación estética del tarot con elementos pertenecientes a la vida contemporánea genera lecturas evocativas a través del uso poético de los objetos. El autor se ha servido de la paráfrasis para crear un mundo extraño donde el horror y la verosimilitud de las imágenes sientan las bases de un discurso plástico cuya vocación indudable es el arte de contenido crítico.  En un país como el nuestro la muerte debe ser considerada el principio de cambio.

José Manuel Springer- Crítico y curador de arte. 

SOBRE EN BÚSQUEDA DE AUSENCIAS 

El año pasado fui invitada al Festival Internacional de Fotografía en México y participé del visionado de portafolios en el Centro de la Imagen, dónde conocí el trabajo de Polo Farrera. Su presentación fue más bien silenciosa, de pocas palabras. Después de unos minutos revisando el material supe que no era necesario hacer más preguntas por el sentido de su obra. 

La muerte, el recordatorio ineludible de nuestra propia transitoriedad, ha sido uno de los temas más representados en la historia del arte universal. Pero ¿cómo se materializa visualmente la partida de un ser querido? ¿Se puede representar el contenido del vacío que deja? 

Recorrer “En búsqueda de ausencias” fue entrar en un espacio misterioso habitado por fantasmas. Algunos de ellos levitaban en colores y me inspiraban paz, pero sobre todo los vi como presencias cercanas y luminosas. Quise saber quiénes eran, por qué no tenían rostros ni señales de identificación. Luego entendí que también podían ser mis muertos. Los otros, seres desfigurados, me parecieron espectros más bien inquietantes, probablemente por los ríos de pintura que salen de los surcos que son sus ojos. ¿Estarán tristes? 

La diversidad de recursos utilizados por Polo para abordar un mismo tema hizo que mi percepción fuera diferente a cada vez según su soporte. La fotografía análoga, como ningún otro medio, nació para vencer al olvido. Pero a veces no basta, no es suficiente. “Recordar es deformar” leo en sus escritos. Polo me cuenta que siempre quiso ser pintor y entiendo el por qué. La ficción narrativa, la cianotipia, el palimpsesto son parte de este cuerpo de obra que plasma la necesidad de transformar la pérdida en una nueva adquisición. ¿Por qué? Porque tal vez la memoria sea el único hogar que tenemos.

Andrea Aguad Chacur- Curadora 

José Manuel Springer

Crítico y curador de arte

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